El mar llegaba hasta aquí, de Alex Pler: la búsqueda incesante de nosotros mismos

noticias_file_foto1_942954_1422864270Adán había llegado a la orilla. Para demostrarle que sí confiaba en él, aceleré el paso a pesar del viento que quería impedírmelo. Noté la lluvia aporreándome la piel. Las gotas borraban mis pasos en cuestión de segundos, los de Adán ya ni siquiera se veían. Desde el paseo, debíamos de parecer un par de tornillos sueltos a punto de que se los tragara el mar. Abrí la boca para recibir, dos, tres gotas. Porque estar con Adán era aquello: correr bajo la tormenta y que no me importase.

Hay historias que, de alguna manera, un buen día llegan a ti; otras, te las regalan o las acabas leyendo por inercia, consejo u obligación; y también las hay que las esperas durante semanas y meses, que sientes que necesitas leer sin saber muy bien por qué. Estos últimos son libros que te llaman desde las profundidades del océano, como una luz entre tinieblas, una llamada en el vacío, una mano amiga cuando estás solo.

No conocía a Alex cuando compré El mar llegaba hasta aquí, pero sabía que su primera novela me diría algo que yo no sabía aún, que sería una de esas historias que te hieren desde dentro. No me equivocaba. Meses después tuve el placer de conocerlo y le pregunté tantas cosas sobre el libro, sobre cómo lo hizo, por qué decidió hacerlo y qué pensó cuando puso el punto y final, que temí que no escribiera nunca más solo por el coñazo que sería soportar de nuevo mis preguntas.

¿Que qué tiene de especial esta novela? La verdad es que en ella no hay dragones, asesinatos, intrigas policiales, adulterios, magia, zombis ni fuegos artificiales. Bueno, puede que esto último sí. Pero abunda sencillez, belleza y sinceridad. El mar llegaba hasta aquí cuenta la historia de Leo, un joven ya no tan joven que, como tantos otros, debe afrontar su última gran ruptura sentimental. Se sucede entonces un desfile de capítulos con los que Leo nos presenta a sus amigos, la ciudad donde vive, algún viaje furtivo…, elementos todos ellos más ordinarios que extraordinarios, pero que descritos con cierta poeticidad muy comedida y desde el punto de vista siempre tragicómico del protagonista, nos harán pensar. La evolución del personaje a través de la experiencia, del ensayo y el error, será también nuestra propia evolución, nuestro viaje a través de las páginas del libro; su alivio, nuestro bálsamo; sus altibajos, apenas un reflejo de lo que todos hemos sentido alguna vez.

Soledad, desesperanza, sexo, asco, amor, pérdida y conformismo. Y mucha cultura pop, mucha música y mucho cine. Así como una pizca de ficcionalidad. Todo un mix de emociones tumultuosas aderezado con un paisaje mágico de ciudades sumidas en una lluvia permanente. La lluvia como fondo para lo que sin duda es una historia de nostalgias… Acertado paisaje para el pobre Leo, ¿no os parece? Pero, ¿pobre por qué? Pobres somos todos. Cuando nos engañamos, cuando idealizamos, cuando soñamos, amamos, herimos, lloramos, huimos, follamos… Y cuando nos rendimos. La búsqueda eterna de nuestros más profundos fines, de nuestros más anhelados sueños, que pueden tomar la forma de un amor definitivo (como el Adán en que Leo focaliza todos sus deseos), un empleo mejor, un viaje al infinito, la salvación de nuestra alma. Esa búsqueda incesante, a fin de cuentas, ese eterno querer salir del laberinto que es la vida, eso es lo que Alex Pler nos ofrece en El mar llegaba hasta aquí.

Lo mejor: la voz sincera del narrador, y la melancolía constante de la narración.

Lo peor: que el mercado editorial la dejara escapar (ya que es autopublicada).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s